El América, congruente con su propia grandeza, cuenta con uno de los estadios más grandiosos e imponentes del mundo, el Estadio Azteca.
Este majestuoso inmueble fue inaugurado el 29 de mayo de 1966 con el partido entre América y Torino de Italia, que concluyó con empate a dos goles, siendo el primero de ellos, un golazo anotado por el brasileño Arlindo.
El “Coloso de Santa Ursula”, es un inmueble lleno de historia y tradición a nivel nacional e internacional. Es el único estadio que ha albergado dos finales de Copa del Mundo de la FIFA en 1970 y 1986, atestiguando las consagraciones de los dos mejores jugadores de todos los tiempos, Pelé y Maradona.
En al ámbito nacional, es el lugar donde el América ha conseguido ocho campeonatos de liga, una Copa México, cuatro Campeón de Campeones, tres Copas de Campeones de la Concacaf, y dos Copas Interamericanas. Entre todos esos logros, se destacan el campeonato de 1984, la única final disputada contra las Chivas, la Interamericana de 1978 frente a Boca Juniors y la obtención del Clausura 2005, el primer título del último gran ídolo, Cuauhtémoc Blanco.
Capaz de albergar a 105 mil personas, el Azteca, casa también de la Selección Nacional, está a la vanguardia en modernidad y mantenimiento, a la altura de los mejores estadios del mundo. Cuenta, entre otras cosas, con 856 palcos privados, un restaurante, un museo, zona de prensa y dos pantallas gigantes.
Ubicado al sur de la Ciudad de México, este monumental estadio también ha servido como anfitrión de partidos de la NFL, peleas de box, así como espectáculos musicales de nivel internacional y otros eventos masivos.
Más allá de todos los atributos y lujos que puede presumir el Estadio Azteca, su vida cotidiana consiste en albergar los partidos del equipo más grande e importante de México, además de ser el templo donde cada domingo se juntan aquellos que practican la religión americanista que es, por lejos, la mejor afición del país.
